Daniela Ramírez logro bajar de peso para su matrimonio

Categoría:

Yo no quería estar con sobrepeso para mi matrimonio. No quería, no quería no quería. Y es que yo siempre fui delgada, pero cuando comencé a trabajar perdí el “don” de comer todo lo que quería sin engordar y para mi matrimonio no iba a estar gorda, tenía que bajar de peso.

En abril, con mi pololo (ahora esposo) decidimos casarnos. Obvio que yo quería estar regia. Nada del mono de Michelin entrando por la Iglesia ¡y de blanco más encima, quizás qué iba a parecer! La cosa es que un día una alumna que había bajado mucho de peso en un semestre, me comentó sobre Nutrición Inteligente, pero a decir verdad pensé que era “caro”, así que no me entusiasmó tanto la idea.

Y empezó el calvario. En agosto decidí comenzar a bajar de peso, empecé con batidos, seguí con dieta hipocalórica, personal trainer, pastillas que absorben grasa, etc. Un día mi personal trainer me dio una pastilla ¡que casi me dejó con un infarto en la clínica! Compré fibra para poder ir al baño, fui a la nutricionista típica, ginecólogo, ¡probé de todo! Gasté cinco veces más de lo que costaba ir a Nutrición Inteligente y que yo dije que era “caro”.

Todos esos tratamientos apuntaban a lo general. Lo que le hacen a la mayoría de las mujeres, ¡pero eso no servía! Porque todos somos distintos. Yo sabía que algo estaba mal porque seguí al pie de la letra todo lo que los tratamientos decían. Pero yo seguía como un globo, pese a que me mataba en el gimnasio y lo odiaba… profundamente lo odiaba. Pero lo más triste de todo es que no progresaba y ya no sabía qué hacer.

Me sentía tan frustrada, me privaba de todo alimento, hacía rutinas en el gimnasio, tres veces por semana, que me dejaban muerta  y yo de verdad lo seguía odiando.

Me deprimía estar gorda. Ponerme mis pantalones y que el botón saliera casi volando era tragicómico. Pero de verdad me sentía mal y además era poco saludable.

Hasta que un día mi cuñada me contó que había ido a Nutrición Inteligente y que le habían enseñado todo lo que debía comer. Ahí me acordé de mi alumna y me decidí. Estaba tan entusiasmada que tomé una hora enseguida, que entre paréntesis: ¡tiene que morir alguien para poder tomar una hora pronto!

Bueno, fui el 28 de noviembre y conocí a la Pía, mi nutricionista. Me enseñó todo. Cómo comer, cuándo, y lo más importante qué cosas comer. Estuve un mes muy matea sin probar NADA que se saliera de esa dieta. Y bajé 4 kilos. Pero lo más importante, 3 kilos de grasa y un kilo de grasa abdominal.

Y así, suma y sigue, en estos casi tres meses llevo 9 kilos. Mi meta era bajar 10. Me falta solo uno y en un plazo mucho menor a lo que pensábamos con Pía. Se suponía que me demoraría de 6 a 7 meses. Y me he demorado la mitad.

Con esto me puedo casar tranquila. Casarme más delgada y saludable significa que físicamente me siento cómoda, que cuando vea las fotos recordaré un momento feliz, pero sobretodo que me siento feliz conmigo misma. Me carga estar gorda, porque  yo no soy así, me siento pésimo, sobre todo por mi autoestima. Tampoco quiero ser un palo, pero quiero sentirme bien, que mi ropa me quede bien, que cuando me pruebo algo en una tienda, pueda comprármelo porque me queda.

También me enseña que tengo la fuerza de voluntad suficiente para estar con el estado físico que yo quiero. Porque no es fácil, noooo, esto no es que uno va y ¡pum! mágicamente bajas de peso. No, implica mucha disciplina, ser constante, y si lo eres, rápidamente te acostumbras y ya, cada vez es menos difícil.

Comencé mi calvario con 78 kilos y cuando llegué a Nutrición Inteligente pesaba 75. El tratamiento fue sencillo, debía comer lo que mi tipo sanguíneo permitía y ser constante. Yo tenía que ser fuerte, porque el tratamiento no es mágico.

En resumidas cuentas tenía cinco comidas diarias con alimentos permitidos. Alimentos que encuentras en cualquier supermercado y que están al alcance del bolsillo. Alimentos variados y que cualquier persona puede hacer un esfuerzo y cambiar por ejemplo aceite común por pepita de uva o de oliva por el de maravilla. Comer más pescado, que simplemente puede ser atún. Es una dieta fácil de seguir siempre y cuando uno le ponga empeño y no encuentre excusas cada vez que quiera.

Así bajé 9 kilos en casi 3 meses y no quiero volver a engordar. Me gustaría seguir así por el resto de mi vida. Eso quiero y ya sé cómo hacerlo.

El otro día me preguntaron. ¿Me recomiendas Nutrición Inteligente? Yo dije sí. A  ojos cerrados. La plata que uno gasta está súper bien gastada. Se justifica, se retribuye. Uno gana un estilo de vida y te pruebas a ti misma.