Dieta Genotipo: En busca de la alimentación perfecta para ti

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Escrito por Administrador

agosto 14, 2018

Algunas aseguran que les cambio la vida conocer su genotipo, que terminaron incluso con dolores de cabeza, intolerancias alimentarias o acné.

Al iniciar una consulta en el Centro Nutrición Inteligente, se realiza un simple examen para determinar el tipo de sangre, una nutricionista mide los dedos de las manos, la mandíbula y realiza múltiples preguntas sobre la historia de salud familiar. Todos estos puntos se unen y aparece el genotipo. «El largo de los dedos, la relación entre el índice y el anular, nos indica la influencia de hormona durante la gestación. Las personas que tienen el índice más largo manifiestan una tendencia a tener problemas con la insulina, a engordar; y si tienen más largo el anular, bajan de peso más rápido, muestran más musculatura y menos problemas de insulina», asegura la bioquímica Andrea Chicurel, directora del Centro Nutrición Inteligente.

Cuando reconocidas mujeres del espectáculo nacional e internacional aseguraron que cambió su peso, su piel, su ánimo con la dieta del genotipo, muchas repletaron la consulta de Andrea Chicurel. «La mayoría llegan por dato y es cierto que en algún momento se transformó en moda. Cuando partí trataba de no decirle a nadie, porque cuando no cuentas con un estudio de más de 10 años, tienes poco respaldo. Luego nos hicieron una nota en televisión y quedó la escoba. En algún momento agendamos horas para seis meses más, así que se tuvo que capacitar a más nutricionista, porque hay mucha desinformación, se dicen cosas sin analizar», critica la experta, y agrega que no sólo buscan que el paciente baje de peso, sino que pretenden equilibrar el organismo.

Para que te hagas una idea, esta forma de alimentación fue desarrollada por el doctor norteamericano Peter D’Adamo el 2007, para bajar de peso y mejorar la salud. Así clasificó a las personas según el tipo de sangre que poseen y cómo ésta interactúa con nuestros genes y el ambiente. Con el resultado, entrega un listado de alimentos, unos que te hacen muy bien, son medicinales, otros neutros y los que hay que evitar. «Esa información está en internet, en el libro, pero lo importante es cómo lo trabaja la nutricionista con el paciente, porque la historia familiar y personal de salud son distintas. Quizás eres deportista, quizás tu familia no ha tenido cáncer, etcétera. Se personaliza un plan de alimentación», enfatiza.

¿Cómo se clasifican?

. Cazador: se dice que tienen un delicado sistema digestivo, mucha acidez. Además, pueden ser sensibles al trigo, deben evitar las harinas, la leche y les es beneficiosa la carne.

. Recolector: tiene tendencia a engordar, porque acumulan grasa. Deben evitar carbohidratos, algunas legumbres e, incluso, frutas.

. Maestro: ideal si su dieta se basa en verduras, evitan los carbohidratos simples y el pollo.

. Explorador: se caracteriza por mayor longevidad, aunque debiera evitar las harinas, el café, el atún o la leche, por ejemplo.

. Guerrero: se les puede reconocer porque son delgados en la juventud, pero engordan en la adultez. Su dieta idealmente se debe basar en verduras y debieran evitar carnes rojas, leche y sus derivados.

. Nómada: estos son muy adaptables, y con buena digestión, pero deberían evitar consumir palta, tomate y pollo.

La importancia de los ancestros

Aunque se piense lo contrario, más que reducir el peso, se intenta cambiar el destino de las personas utilizando sus genes, incluso dejando atrás alergias alimentarias. Andrea Chicurel explica que se juntaron e hilaron aspectos, porque, por ejemplo, se estudia el efecto del Omega 3 o cómo afecta la insulina. «También se incluyen estudios que dicen que los niños que nacen prematuros manifiestan más tendencia a la obesidad o diabetes, entonces, todos estos planes se correlacionan en este plan de alimentación».

Por su supuesto, la genética entrega un porcentaje importante, pero influyen las circunstancias. Un caso: la tribu de los indios pima de Arizona comían lo necesario, pero con el boom de la revolución industrial, su cercanía con la cultura americana y la abundancia, comenzaron a alimentarse diferente, sufriendo actualmente problemas de obesidad severa, diabetes y problemas al corazón. Por otro lado, los pima mejicanos, que se alimentan como sus ancestros, no presentan problemas.

Así como los genes determinan el color de piel, otros influirían en el metabolismo o la tendencia a acumular grasa. «Acá pasó lo mismo con los mapuches. Nuestro país era pobre nutricionalmente, su genética es ahorrativa, acumulamos grasa. Entonces, en situaciones de abundancia se desordenan y empiezan a aparecer problemas de insulina, tiroides, diabetes, obesidad. La genética no cambió, porque se demora años en cambiar, pero sí se transformó la alimentación. La dieta del genotipo dice que te debieras alimentar de tal forma para no gatillar esos genes», explica Chicurel.

¿Por qué no?

Por supuesto, las críticas de otros expertos no se hicieron esperar. «Enfrentamos las críticas con los resultados, fundamentos hay muchos. Llevábamos cuatro años y hemos atendido más de 13 mil pacientes. Mi experiencia como bioquímica, que entrevisto a nutricionistas, las selecciono, les hago una prueba para saber qué información manejan, las capacito, es que no saben mucho del tema. Muchas no hablan inglés, entonces se pierden un montón de datos o no saben buscar información científica», considera la directora de Nutrición Inteligente.

En ese mismo sentido, explica que la ciencia de la nutrición es muy nueva, pues hace pocas décadas el mundo estaba sólo preocupado de sobrevivir y ahora muchos quieren estar activos, sanos, felices a los 60 años. «Todo depende del grado de problemas de las personas, si viene una persona con obesidad mórbida es muy complicado cambiarle los hábitos, por algo llegó dónde llegó. Es un trabajo, no es magia».

Fuente: Publimetro

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